No porque recordara cada detalle de Alderwyn, sino porque algunas imágenes de la infancia se quedan enterradas en el cuerpo.

Entró.

El dormitorio parecía una habitación esperando a una mujer que jamás regresaría.

Nora no buscaba joyas.

Buscaba memoria.

Se acercó a una fotografía.

Helena.

Durante un instante volvió a tener seis años.

No escuchó a Camille acercarse.

—¿Qué haces aquí?

Nora se giró.

Camille estaba en la puerta.

La expresión de su rostro cambió cuando vio la cadena.

—¿Qué tienes en el cuello?

Nora retrocedió.

—Nada.

Camille avanzó.

—Enséñamelo.

Fue la primera palabra equivocada.

Ou peut-être la première bonne réponse.

Parce que Camille a cessé de la considérer comme une employée.

Il a commencé à la percevoir comme une menace.

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