Y cuando el mar suena fuerte durante la noche, ya no escucho la voz de Raymundo.

Escucho algo mejor.

Las risas de mujeres que volvieron a sentirse seguras.

Los pasos de Daniel sirviendo café.

La voz de Denise recibiendo a una nueva huésped.

Y el ruido de las olas llevándose, una por una, todas las mentiras que casi destruyeron nuestra familia.