Graciela se inclinó hacia ella.
—Nadie creerá a una mujer inestable contra su esposo.
Federico apretó el volante desde el coche.
Tenían audio de amenaza, pero Valeria aún no se levantaba. Quería más.
—¿Y quién hizo ese informe? —preguntó.
Adrián levantó apenas el sobre.
—Un especialista muy reputado. Conclusiones sólidas, aunque todavía reversibles… si colaboras.
Valeria bajó la vista al documento.
No lo tocó.
—Así que ese era el plan.
—Ese es el plan —corrigió Adrián.
La oficial judicial ya estaba en camino.
Todo parecía ir exactamente como lo habían previsto.
Hasta que una cuarta voz entró en escena.
—Entonces llegué en buen momento.
Valeria giró la cabeza.
En la puerta del estudio estaba Esteban Corvalán, director del banco que financiaba parte de las deudas privadas de Adrián.
Y por la expresión de Graciela, su presencia allí no era casual.
Era algo mucho peor.