Y lo abracé con fuerza.

—No, campeón.

Sentí a Lily trepar al sillón y meterse entre nosotros.

Sonreí entre lágrimas.

—Ahora sí nos toca cuidarnos juntos.

Y por primera vez entendí la verdad completa.

Drew no había caminado siete cuadras con una pierna rota sólo para escapar de Reena.

No había venido buscando únicamente a su tío.

Había obedecido durante tres años la última instrucción de Aaron Calder.

Encontrarme.

Llegar hasta mí.

Salvar a Lily.

Y, sin saberlo, traerme al hijo que mi propio hermano había amado como suyo hasta el último segundo de su vida.