La lámpara nunca había sido cara. No había pertenecido a nadie famoso. No habría significado nada para un coleccionista. Pero había mantenido unida a una familia durante una noche cualquiera, y a veces eso era más que suficiente.
Antes de que la pantalla brillara en cada habitación, la mesa de la cocina era el lugar donde la gente se reunía. Donde las historias se repetían hasta convertirse en herencia. Donde los niños descubrían que sus padres también habían sido jóvenes. Donde una lámpara rota podía convertir una ventana oscura en un espejo y mostrarle a la familia su propio reflejo.
¿Qué hacía tu familia junta antes de que todos tuvieran una pantalla?
Fin.