“¿Qué hay dentro?”
Miré la llave de latón que descansaba en mi palma.
“No lo sé.”
Sonó el teléfono de Robert.
Miró la pantalla y respondió.
“Habla Lang.”
Escuchó.
Entonces su rostro se quedó quieto.
“¿Estás seguro?”
Una pausa.
“No entres en la unidad. Espéranos.”
Colgó la llamada.
“¿Qué ha pasado?” Pregunté.
Robert me miró.
“El encargado de la instalación acaba de llamar.”
Su voz bajó.
“Alguien ha estado accediendo al trastero de Eleanor.”
Miré la llave.
“¿Cuándo?”
“Esta noche.”
La habitación pareció inclinarse.
Robert continuó.
“El encargado dijo que la persona usó una llave que debería haberse entregado con los registros de la herencia de Eleanor.”
Michael miró hacia Susan.
Se había puesto muy pálida.
Me giré hacia ella.
“¿Sabes lo del trastero?”
Susan negó con la cabeza.
“No.”
Pero sus ojos se habían movido—no hacia mí, no hacia Robert, sino hacia Daniel.
Y Daniel también lo había visto.
Retrocedió.
“¿Qué?” preguntó Michael.
Daniel miró a su cuñada.
“No sabía nada de ningún trastero.”
Los labios de Susan se entreabrieron.
“Nunca he dicho que lo hicieras.”
“¿Entonces por qué me miras?”
“No lo soy.”
Robert cogió la carpeta.
“Janice, tenemos que irnos ya.”
Cerré la mano alrededor de la llave de latón.
Fuera, más allá de las puertas del salón de baile, la noche esperaba con su aire fresco y sus calles vacías.
En algún lugar al otro lado de la ciudad, una habitación cerrada contenía todo lo que Eleanor creía que eventualmente necesitaría.
Y alguien ya había salido a buscarla.
Cuando Michael intentó coger su abrigo, su móvil vibró.
Miró la pantalla.
El mensaje provenía de un número desconocido.
No hubo ningún saludo.
Solo una fotografía.
Mostraba la entrada al almacén.
Debajo de la imagen había siete palabras:
**PREGÚNTALE A TU MADRE EN QUIÉN MÁS CONFIABA.**
-FIN DE LA PARTE 2, –PULSA LA PARTE NEX AL FINAL DE LA PÁGINA PARA LEER LA SIGUIENTE PARTE