Porque por primera vez…
El juego se estaba poniendo interesante.
Y esta vez…
Incluso Elise…
Incluso Víctor…
Ya no sabían si aún controlaban algo.
En el reflejo de la pantalla…
Apareció el rostro de Clara.
Mi-ombre.
Luz media.
Una sonrisa.
Frío.
Brillante.
Imparable.
Y en algún punto de esa mirada…
Una verdad se estaba haciendo evidente:
Ella no era la heredera.
No a las víctimas.
Ni el arma.
Ella fue el final del juego.
Y el comienzo de otro.